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Los Doctores Del Heavy MetalAna Marisol Angarita - 3.11.2008 08:22 Los doctores del heavy metalEl lunes 3.11.2008 en Austria comenzo la primera conferencia académica mundial sobre metal pesado. En Austria, este lunes se cambiarán los violines por guitarras eléctricas. Y es que por tres días, académicos de todo el mundo se reúnen en Salzburgo en la primera conferencia global sobre heavy metal. Esta vez, la cuna de Wolfgang Amadeus Mozart y el centro de la música clásica le abrirá las puertas a expertos en los ritmos potentes de las guitarras eléctricas distorsionadas y las baterías de doble pedal que caracterizan a un género musical considerado "anti establishment" . Investigadores de varias partes del mundo, como el Reino Unido, Brasil, Turquía, Indonesia, entre otros, acudirán a la conferencia vestidos como siempre lo hacen: colas de caballo, camisas negras con las portadas de los discos de sus bandas favoritas -o con símbolos como calaveras-, muñequeras con pinchos, botas y chaquetas de cuero. Allí se abordarán temas como: "Suicidio, bebidas y guitarras ruidosas: el problema ético del metal", "la subcultura heavy metal en el contexto musulmán", y el caso del metal judío. También habrá "estudios comparativos empíricos" de bandas como Metallica, Led Zeppelin y Black Sabbath. La gama de ponencias abarca política, teoría cultural, raza, identidad, nacionalismo, historia, ética y aestética. Más que música Fue a partir de la década de 1990 cuando el metal pesado como un genéro musical extremo, un modo de vida y un movimiento, se convirtió en disciplina de estudio, análisis y reflexión. Puede resultar un poco extraño que el heavy metal, un género considerado por algunos como sólo una actividad de adolescentes, pueda ser objeto de análisis. Aunque el doctor Niall Scott, profesor de ética de la University of Central Lancashire en el Reino Unido - y miembro de Interdisciplinary.net, la organización a cargo de la conferencia- no está de acuerdo. Scott no es un académico convencional. Tiene 39 años y es un verdadero metalero: es fanático de AC/DC y de Opeth, además sigue con interés a la banda Airborne y reconoce el valioso trabajo de grupos de nuestro continente como Sepultura, Soulfly y Predador. Scott le dijo a BBC Mundo que ya es hora de que se reconozca la contribución del metal pesado a la sociedad. Según afirmó, la influencia de este género musical es evidente por ejemplo, en el documental "Heavy Metal en Bagdad" donde se demuestra la importancia política que puede tener el metal pesado. El documental refleja las esperanzas ocultas de los jóvenes en la capital iraquí. El filme relata la historia de la banda iraquí Acrassicauda a partir de la caída de Saddam Hussein en 2003. El grupo trata de sobrevivir y mantenerse unido en medio de la guerra en un país musulmán. Para muchos adolescentes, el metal ofrece diferentes cosas: un sentido de comunidad y pertenencia, identidad, libertad, expresión pero también un lugar donde la frustración, la ira y la furia pueden ser expresadas, agregó. Pero ¿quién dijo que la pasión por el metal pesado se esfumaba con la edad? El heavy metal tiene una comunidad vibrante y muy activa que no sólo está integrada por adolescentes. Hay muchos que pasan de los 30 años y que siguen paso a todo lo que sucede en el mundo del metal. América Latina en heavy metal Lo cierto es que en esta conferencia sus asistentes estarán sacudiendo la cabeza al ritmo del heavy metal pues, más allá de ser bombardeados por presentaciones en PowerPoint, los académicos se apoyarán en los videos, las canciones y las letras de sus grupos favoritos. Uno de esos académicos es Claudia Azevedo de la Universidade Federal do Estado do Rio de Janeiro, quien se analizará la historia de la escena metal en Río de Janeiro. En su ponencia, "Metal en Río de Janeiro 1980-2008", Azevedo -quien tiene una larga y negra cabellera- analiza los efectos que las restricciones económicas y el contexto político han tenido en la existencia y mantenimiento de la subcultura del metal. El estudio abarca desde la década de 1980 pasando por el fin del gobierno militar en Brasil y el surgimiento del festival Rock in Río, hasta su situación actual. Ahora que los académicos lo estudian como disciplina, ¿está el heavy metal convirtiendose en parte del "establishment" ? "Se podría decir que es posible. Ciertamente dentro del "establishment" académico, aquellos que escriben sobre el tema son a menudo objeto de risas. No son tomados con seriedad, así que somos muy "anti establisment" cuando se trata de trabajar dentro la academia", expresó Scott a BBC Mundo. "Es bastante duro todo esto porque el movimiento tiene una larga historia y la presión del comercialismo y del metal que se ha convertido en parte del "establishment" -a través de la venta récord de CDs, de campañas de mercadeo- inevitablemente significa que la música es parte del sistema de alguna manera". La academia se interesa en la parte anti-sistema del metal, pues es la que proporciona un desafío continuo al mundo, indicó Scott. "El metal vinculado al anarquismo, sigue siendo una amenaza para el sistema y desde ese punto de vista, reviste un interés político enorme", añadió. Pero en algunos casos el metal es sólo música para divertirse, entretenerse y no tiene nada que ver con política. Además, Scott advirtió que a veces es erróneo sobreanalizar algunas bandas o aspectos del heavy metal pues no siempre existen elementos de profundidad para hacerlo. En Salzburgo se realizarán 40 ponencias en los tres días de encuentro. Originalmente fueron presentados 80 trabajos académicos sobre el metal. Eso sí, en los recesos de la conferencia sólo habrá café.BBC Mundo.com - Todos los derechos reservados. Se prohíbe todo tipo de reproducción sin la debida autorización por escrito de parte de la BBC Pequeño Pasaje De Un Antiguo Libro De Gurdjieff:Aquí Se Encuentra La Respuesta De Los Mismos Temas De La Eternidad: (Fe, Esperanza Y Amor) Cada Uno Con Sus Matices, Comportando Siempre Distintas Consecuencias.
La Fe Consciente Es Libertad. La Fe Instintiva, Esclavitud. Y La Fe Mecánica Locura.
La Esperanza Consiente Es Fuerza. La Esperanza Emocional Cobardía. Y La Esperanza Mecánica Es Un Mal.
El Amor Consiente Llama Al Amor. El Amor Emocional, Lo Inesperado. Y El Amor Mecánico Llama Al Odio.
Se Comprende Que La Repetición De Las Experiencias Tiene Una Finalidad: Enseñar Al Ser Humano Lo Que Aun No Sabe.
Siempre Busca Una Solución Diferente Para Cada Lucha Repetida Y, De Esta Manera Poco A Poco Iras Hallando Tu Camino. INDICE DE MALDADEl Dr. Michael Stone Investigo Cientos De Métodos Empleados
Por Los Asesinos, Así Como Sus Motivaciones Para Desarrollar La Cantidad De “Malicia”
Necesaria. En Base A Lo Que Estudió Desarrollo Una Escala Que Va Desde
Categoría 1 Para Aquellos Que Asesinan En Defensa Propia, Hasta Categoría 9 Que
Son Quienes Matan Como Un Acto Psicopático De Celos. El Rango Más Alto De Su
Escala De Maldad Es El 22 Que Es Asignado A Torturadores Y Asesinos Seriales.
"Asi Hablo Zaratustra (1883-1885)" Escrito Por Friedrich Nietzsche, Algunos Capitulos...De viejecillas y de jovencillas Por qué te deslizas a escondidas y de manera esquiva en el crepúsculo, Zaratustra? ¿Qué es lo que escondes con tanto cuidado bajo tu manto? ¿Es un tesoro que te han regalado? ¿O un niño que has dado a luz? ¿O es que tú mismo sigues ahora los caminos de los ladrones, tú amigo de los malvados?» - ¡En verdad, hermano mío!, dijo Zaratustra, es un tesoro que me han regalado: es una pequeña verdad lo que llevo conmigo. Pero es revoltosa como un niño pequeño; y si no le tapo la boca, grita a voz en cuello. Cuando hoy recorría solo mi camino, a la hora en que el sol se pone, me encontré con una viejecilla, la cual habló así a mi alma: «Muchas cosas nos ha dicho Zaratustra también a nosotras las mujeres, pero nunca nos ha hablado sobre la mujer». Y yo le repliqué: «Sobre la mujer se debe hablar tan sólo a varones». «Háblame también a mí acerca de la mujer, dijo ella; soy bastante vieja para volver a olvidarlo enseguida.» Y yo accedí al ruego de la viejecilla y le hablé así: Todo en la mujer es un enigma, y todo en la mujer tiene una única solución: se llama embarazo. El varón es para la mujer un medio: la finalidad es siempre el hijo. ¿Pero qué es la mujer para el varón? Dos cosas quiere el varón auténtico: peligro y juego. Por ello quiere él a la mujer, que es el más peligroso de los juguetes. El varón debe ser educado para la guerra, y la mujer, para la recreación del guerrero: todo lo demás es tontería. Los frutos demasiado dulces - al guerrero no le gustan. Por ello le gusta la mujer: amarga es incluso la más dulce de las mujeres. La mujer entiende a los niños mejor que el varón, pero éste es más niño que aquélla. En el varón auténtico se esconde un niño: éste quiere jugar. ¡Adelante, mujeres, descubrid el niño en el varón! Sea un juguete la mujer, puro y delicado, semejante a la piedra preciosa, iluminado por las virtudes de un mundo que todavía no existe. ¡Resplandezca en vuestro amor el rayo de una estrella! Diga vuestra voluntad: « ¡Ojalá diese yo a luz el superhombre!» ¡Haya valentía en vuestro amor! ¡Con vuestro amor debéis lanzaros contra aquel que os infunde miedo! ¡Que vuestro honor esté en vuestro amor! Por lo demás, poco entiende de honor la mujer. Pero sea vuestro honor amar siempre más de lo que sois amadas y no ser nunca las segundas. Tema el varón a la mujer cuando ésta ama: entonces realiza ella todos los sacrificios, y todo lo demás lo considera carente de valor. Tema el varón a la mujer cuando ésta odia: pues en el fondo del alma el varón es tan sólo malvado, pero la mujer es allí mala. ¿A quién odia más la mujer? - Así le dijo el hierro al imán: «A ti es a lo que más odio, porque atraes, pero no eres bastante fuerte para retener». La felicidad del varón se llama: yo quiero. La felicidad de la mujer se llama: él quiere. « ¡Mira, justo ahora se ha vuelto perfecto el mundo!» - así piensa toda mujer cuando obedece desde la plenitud del amor. Y la mujer tiene que obedecer y tiene que encontrar una profundidad para su superficie. Superficie es el ánimo de la mujer, una móvil piel tempestuosa sobre aguas poco profundas. Pero el ánimo del varón es profundo, su corriente ruge en cavernas subterráneas: la mujer presiente su fuerza, mas no la comprende. - Entonces me replicó la viejecilla: «Muchas gentilezas acaba de decir Zaratustra, y sobre todo para quienes son bastante jóvenes para ellas. ¡Es extraño, Zaratustra conoce poco a las mujeres, y, sin embargo, tiene razón sobre ellas! ¿Ocurre esto acaso porque para la mujer nada es imposible? ¡Y ahora toma, en agradecimiento, una pequeña verdad! ¡Yo soy bastante vieja para ella! Envuélvela bien y tápale la boca: de lo contrario grita a voz en cuello esta pequeña verdad.» « ¡Dame, mujer, tu pequeña verdad!», dije yo. Y así habló la viejecilla: « ¿Vas con mujeres? ¡No olvides el látigo!» –
_________________________________________________________________________________________________________________ De la redención Un día en que Zaratustra estaba atravesando el gran puente lo rodearon los lisiados y los mendigos, y un jorobado le habló así: « ¡Mira, Zaratustra! También el pueblo aprende de ti y comienza a creer en tu doctrina: mas para que acabe de creerte del todo se necesita aún una cosa - ¡tienes que convencernos primero a nosotros los lisiados! ¡Aquí tienes ahora una hermosa colección, y, en verdad, una ocasión que se puede agarrar por más de un pelo! Puedes curar a ciegos y hacer correr a paralíticos; y a quien lleva demasiado sobre su espalda podrías sin duda también quitarle un poco: - ¡éste, pienso yo, sería el modo idóneo de hacer creer a los lisiados en Zaratustra!» Mas Zaratustra replicó así al que había hablado: «Si al jorobado se le quita su joroba, se le quita su espíritu - así enseña el pueblo. Y si al ciego se le dan sus ojos, verá demasiadas cosas malas en la tierra: de modo que maldecirá a quien lo curó. Y el que haga correr al paralítico le causa el mayor de todos los perjuicios: pues apenas pueda correr, sus vicios, desbocados, lo arrastran consigo - así enseña el pueblo a propósito de los lisiados. ¿Y por qué no iba Zaratustra a aprender también del pueblo, si el pueblo aprende de Zaratustra? Mas, desde que estoy entre hombres, para mí lo de menos es ver: “A éste le falta un ojo, y a aquél una oreja, y a aquel tercero la pierna, y otros hay que han perdido la lengua o la nariz o la cabeza”. Yo veo y he visto cosas peores, y hay algunas tan horribles que no quisiera hablar de todas, y de otras ni aun callar quisiera, a saber: seres humanos a quienes les falta todo, excepto una cosa de la que tienen demasiado - seres humanos que no son más que un gran ojo, o un gran hocico, o un gran estómago, o alguna otra cosa grande, - lisiados al revés los llamo yo. Y cuando yo venía de mi soledad y por vez primera atravesaba este puente: no quería dar crédito a mis ojos, miraba y miraba una y otra vez y acabé por decir: “¡Esto es una oreja!, ¡una sola oreja, tan grande como un hombre!”. Miré mejor: y, realmente, debajo de la oreja se movía aún algo que era pequeño y mísero y débil hasta el punto de dar lástima. Y verdaderamente la monstruosa oreja se asentaba sobre una pequeña varilla delgada - ¡y la varilla era un hombre! Quien mirase con una lente podría haber reconocido aún un pequeño rostro envidioso; y también que en la varilla se balanceaba una hinchada almita. Y el pueblo me decía que la gran oreja era no sólo un hombre, sino un gran hombre, un genio. Mas yo jamás he creído al pueblo cuando ha hablado de grandes hombres - y mantuve mi creencia de que era un lisiado al revés, que tenía muy poco de todo, y demasiado de una cosa.» Cuando Zaratustra hubo dicho esto al jorobado y a aquellos de quienes éste era portavoz y abogado volviese con profundo mal humor hacia sus discípulos y dijo: « ¡En verdad, amigos míos, yo camino entre los hombres como entre fragmentos y miembros de hombres! Para mis ojos lo más terrible es encontrar al hombre destrozado y esparcido como sobre un campo de batalla y de matanza. Y si mis ojos huyen desde el ahora hacia el pasado: siempre encuentran lo mismo: fragmentos y miembros y espantosos azares - ¡pero no hombres! El ahora y el pasado en la tierra - ¡ay!, amigos míos - son para mí lo más insoportable; y no sabría vivir si no fuera yo además un vidente de lo que tiene que venir. Un vidente, un volante, un creador, un futuro también, y un puente hacia el futuro - y, ay, incluso, por así decirlo, un lisiado junto a ese puente: todo eso es Zaratustra. Y también vosotros os habéis preguntado con frecuencia: “¿Quién es para nosotros Zaratustra? ¿Cómo lo llamaremos?” Y lo mismo que yo, vosotros os habéis dado preguntas por respuesta. ¿Es uno que hace promesas? ¿O uno que las cumple? ¿Un conquistador? ¿O un heredero? ¿Un otoño? ¿O la reja de un arado? ¿Un médico? ¿O un convaleciente? ¿Es un poeta? ¿O un hombre veraz? ¿Un libertador? ¿O un domeñador? ¿Un bueno? ¿O un malvado? Yo camino entre los hombres como entre los fragmentos del futuro: de aquel futuro que yo contemplo. Y todos mis pensamientos y deseos tienden a pensar y reunir en unidad lo que es fragmento y enigma y espantoso azar. ¡Y cómo soportaría yo ser hombre si el hombre no fuese también poeta y adivinador de enigmas y el redentor del azar! Redimir a los que han pasado, y transformar todo “Fue” en un “Así lo quise” - ¡sólo eso sería para mí redención! Voluntad - así se llama el libertador y el portador de alegría: ¡esto es lo que yo os he enseñado, amigos míos! Y ahora aprended también esto: la voluntad misma es todavía un prisionero. El querer hace libres: pero ¿cómo se llama aquello que mantiene todavía encadenado al libertador? “Fue”: así se llama el rechinar de dientes y la más solitaria tribulación de la voluntad. Impotente contra lo que está hecho - es la voluntad un malvado espectador para todo lo pasado. La voluntad no puede querer hacia atrás; el que no pueda quebrantar el tiempo ni la voracidad del tiempo - ésa es la más solitaria tribulación de la voluntad. El querer hace libres: ¿qué imagina el querer mismo para liberarse de su tribulación y burlarse de su prisión? ¡Ay, todo prisionero se convierte en un necio! Neciamente se redime también a sí misma la voluntad prisionera. Que el tiempo no camine hacia atrás es su secreta rabia. “Lo que fue, fue” - así se llama la piedra que ella no puede remover. Y así ella remueve piedras, por rabia y por mal humor, y se venga en aquello que no siente, igual que ella, rabia y mal humor. Así la voluntad, el libertador, se ha convertido en un causante de dolor: y en todo lo que puede sufrir véngase de no poder ella querer hacia atrás. Esto, sí, esto solo es la venganza misma: la aversión de la voluntad contra el tiempo y su “Fue”. En verdad, una gran necedad habita en nuestra voluntad; ¡y el que esa necedad aprendiese a tener espíritu se ha convertido en maldición para todo lo humano! El espíritu de la venganza: amigos míos, sobre esto es sobre lo que mejor han reflexionado los hombres hasta ahora; y donde había sufrimiento, allí debía haber siempre castigo. “Castigo” se llama a sí misma, en efecto, la venganza: con una palabra embustera se finge hipócritamente una buena conciencia. Y como en el volante hay el sufrimiento de no poder querer hacia atrás, - por ello el querer mismo y toda vida debían - ¡ser castigo! Y ahora se ha acumulado nube tras nube sobre el espíritu: hasta que por fin la demencia predicó: “¡Todo perece, por ello todo es digno de perecer! “Y la justicia misma consiste en aquella ley del tiempo según la cual tiene éste que devorar a sus propios hijos”: así predicó la demencia. “Las cosas están reguladas éticamente sobre la base del derecho y el castigo. OH, ¿dónde está la redención del río de las cosas y del castigo llamado ‘Existencia’?” Así predicó la demencia. “¿Puede haber redención si existe un derecho eterno? ¡Ay, irremovible es la piedra `Fue': eternos tienen que ser también todos los castigos!” Así predicó la demencia. “Ninguna acción puede ser aniquilada: ¡cómo podría ser anulada por el castigo! Lo eterno en el castigo llamado ‘Existencia’ consiste en esto, ¡en que también la existencia tiene que volver a ser eternamente acción y culpa! A no ser que la voluntad se redima al fin a sí misma y el querer se convierta en no-querer-”: ¡pero vosotros conocéis, hermanos míos, esta canción de fábula de la demencia! Yo os aparté de todas esas canciones de fábula cuando os enseñé: “La voluntad es un creador”. Todo ‘Fue’ es un fragmento, un enigma, un espantoso azar - hasta que la voluntad creadora añada: “¡pero yo lo quise así!” -Hasta que la voluntad creadora añada: “¡Pero yo lo quiero así! ¡Yo lo querré así!” ¿Ha hablado ya ella de ese modo? ¿Y cuándo lo hará? ¿Se ha desuncido ya la voluntad del yugo de su propia tontería? ¿Se ha convertido ya la voluntad para sí misma en un libertador y en un portador de alegría? ¿Ha olvidado el espíritu de venganza y todo rechinar de dientes? ¿Y quién le ha enseñado a ella la reconciliación con el tiempo, y algo que es superior a toda reconciliación? Algo superior a toda reconciliación tiene que querer la voluntad que es voluntad de poder - : sin embargo ¿cómo le ocurre esto? ¿Quién le ha enseñado incluso el querer hacia atrás?» - En este momento de su discurso ocurrió que Zaratustra se detuvo de repente, y semejaba del todo alguien que estuviese aterrorizado al máximo. Con ojos horrorizados miró a sus discípulos; sus ojos perforaban como con flechas los pensamientos de éstos e incluso los trasfondos de tales pensamientos. Mas pasado un poco de tiempo volvió ya a reír y dijo con voz bondadosa: «Es difícil vivir con hombres, porque callar es muy difícil. Sobre todo para un charlatán». - Así habló Zaratustra. El jorobado había escuchado la conversación y había cubierto su rostro al hacerlo; más cuando oyó reír a Zaratustra, alzó los ojos con curiosidad y dijo lentamente: « ¿Por qué Zaratustra nos habla a nosotros de modo distinto que a sus discípulos?» Zaratustra respondió: « ¡Qué tiene de extraño! ¡Con jorobados es lícito hablar de manera jorobada!» «Bien, dijo el jorobado; y con discípulos es lícito charlar de manera discipular. Mas ¿por qué Zaratustra habla a sus discípulos de manera distinta - que a sí mismo?» - ____________________________________________________________________________________________________________________ Del espíritu de la pesadez
1
Mi boca - es del pueblo: yo hablo de un modo demasiado grosero y franco para los conejos de seda. Y aún más extraña les suena mi palabra a todos los calamares y plumíferos. Mi mano - es la mano de un necio: ¡ay de todas las mesas y paredes y de todo lo demás que ofrezca espacio para las engalanaduras de un necio, para las emborronaduras de un necio! Mi pie - es un pie de caballo; con él pataleo y troto a campo traviesa de acá para allá, y todo correr rápido me produce un placer del diablo. Mi estómago - ¿es acaso el estómago de un águila? Pues lo que más le gusta es la carne de cordero. Con toda seguridad es el estómago de un pájaro. Un ser que se alimenta con cosas inocentes, y con poco, dispuesto a volar e impaciente de hacerlo, de alejarse volando - ése es mi modo de ser: ¡cómo no iba a haber en él algo del modo de ser de los pájaros! Y, sobre todo, el que yo sea enemigo del espíritu de la pesadez, eso es algo propio de la especie de los pájaros: ¡y, en verdad, enemigo mortal, archienemigo, protoenemigo! ¡OH, adónde no voló ya y se extravió ya volando mi enemistad! Sobre ello podría yo cantar una canción - - y quiero cantarla: aunque esté yo solo en la casa vacía y tenga que cantar para mis propios oídos. Otros cantores hay, ciertamente, a los cuales sólo la casa llena vuélveles suave su garganta, elocuente su mano, expresivos sus ojos, despierto su corazón: - yo no me asemejo a ellos. -
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Quien algún día enseñe a los hombres a volar, ése habrá cambiado de sitio todos los mojones; para él los propios mojones volarán por el aire y él bautizará de nuevo a la tierra, llamándola - «La Ligera». El avestruz corre más rápido que el más rápido caballo, pero también esconde pesadamente la cabeza en la pesada tierra: así hace también el hombre que aún no puede volar. Pesadas son para él la tierra y la vida; ¡y así lo quiere el espíritu de la pesadez! Mas quien quiera hacerse ligero y transformarse en un pájaro tiene que amarse a sí mismo: - así enseño yo. No, ciertamente, con el amor de los enfermos y calenturientos: ¡pues en ellos hasta el amor propio exhala mal olor! Hay que aprender a amarse a sí mismo - así enseño yo - con un amor saludable y sano: a soportar estar consigo mismo y a no andar vagabundeando de un sitio para otro. Semejante vagabundeo se bautiza a sí mismo con el nombre de «amor al prójimo»: con esta expresión se han dicho hasta ahora las mayores mentiras y se han cometido las mayores hipocresías, y en especial lo han hecho quienes caían pesados a todo el mundo. Y en verdad, no es un mandamiento para hoy y para mañana el de aprender a amarse a sí mismo. Antes bien, de todas las artes es ésta la más delicada, la más sagaz, la última y la más paciente: A quien tiene algo, en efecto, todo lo que él tiene suele estarle bien oculto; y de todos los tesoros es el propio el último que se desentierra, - así lo procura el espíritu de la pesadez. Ya casi en la cuna se nos dota de palabras y de valores pesados: «bueno» y «malvado» - así se llama esa dote. Y en razón de ella se nos perdona que vivamos. Y dejamos que los niños pequeños vengan a nosotros para impedirles a tiempo que se amen a sí mismos: así lo procura el espíritu de la pesadez Y nosotros - ¡nosotros llevamos fielmente cargada la dote que nos dan, sobre duros hombros y por ásperas montañas! Y si sudamos, se nos dice: « ¡Sí, la vida es una carga pesada!» ¡Pero sólo el hombre es para sí mismo una carga pesada! Y esto porque lleva cargadas sobre sus hombros demasiadas cosas ajenas. Semejante al camello, se arrodilla y se deja cargar bien. Sobre todo el hombre fuerte, de carga, en el que habita la veneración: demasiadas pesadas palabras ajenas y demasiados pesados valores ajenos carga sobre sí, - ¡entonces la vida le parece un desierto! ¡Y en verdad! ¡También algunas cosas propias son una carga pesada! ¡Y muchas de las cosas que residen en el interior del hombre son semejantes a la ostra!, es decir, nauseabundas y viscosas y difíciles de agarrar -, - de tal modo que tiene que intervenir en su favor una concha noble, con nobles adornos. Y también hay que aprender este arte: ¡el de tener una concha, y una hermosa apariencia, y una inteligente ceguera! Una y otra vez nos engañamos acerca de algunas cosas humanas por el hecho de que más de una concha es mezquina y triste y demasiado concha. Mucha bondad y mucha fuerza ocultas no las adivinaremos jamás; ¡los más exquisitos bocados no encuentran quien los sepa saborear! Las mujeres saben esto, las más exquisitas: un poco más gruesas, un poco más delgadas - ¡OH, cuánto destino depende de tan poca cosa! El hombre es difícil de descubrir, y descubrirse uno a sí mismo es lo más difícil de todo; a menudo el espíritu miente a propósito del alma. Así lo procura el espíritu de la pesadez. Mas a sí mismo se ha descubierto quien dice: éste es mi bien y éste es mi mal: con ello ha hecho callar al topo y enano que dice: «bueno para todos, malvado para todos». En verdad, tampoco me agradan aquellos para quienes cualquier cosa es buena e incluso este mundo es el mejor. A éstos los llamo los omnicontentos. Omnicontentamiento que sabe sacarle gusto a todo: ¡no es éste el mejor gusto! Yo honro las lenguas y los estómagos rebeldes y selectivos, que aprendieron a decir «yo» y «sí» y «no». Pero masticar y digerir todo - ¡ésa es realmente cosa propia de cerdos! Decir siempre sí - ¡esto lo ha aprendido únicamente el asno y quien tiene su mismo espíritu! - El amarillo intenso y el rojo ardiente: eso es lo que mi gusto quiere, - él mezcla sangre con todos los colores. Más quien blanquea su casa me delata un alma blanqueada. De momias se enamoran unos, otros, de fantasmas; y ambos son igualmente enemigos de toda carne y de toda sangre - ¡OH, cómo repugnan ambos a mi gusto! Pues yo amo la sangre. Y no quiero habitar ni residir allí donde todo el mundo esputa y escupe: éste es mi gusto, - preferiría vivir entre ladrones y perjuros. Nadie lleva oro en la boca. Pero aún más repugnantes me resultan todos los que lamen servilmente los salivazos; y el más repugnante bicho humano que he encontrado lo bauticé con el nombre de parásito: éste no ha querido amar, pero sí vivir del amor. Desventurados llamo yo a todos los que sólo tienen una elección: la de convertirse en animales malvados o en malvados domadores de animales: junto a ellos no levantaría yo mis tiendas. Desventurados llamo yo a todos aquellos que siempre tienen que aguardar, - repugnan a mi gusto: todos los aduaneros y tenderos y reyes y otros guardianes de países y de comercios. En verdad, también yo aprendí a aguardar, y a fondo, - pero sólo a aguardarme a mí. Y aprendí a tenerme en pie y a caminar y a correr y a saltar y a trepar y a bailar por encima de todas las cosas. Y ésta es mi doctrina: quien quiera aprender alguna vez a volar tiene que aprender primero a tenerse en pie y a caminar y a correr y a trepar y a bailar: - ¡el volar no se coge al vuelo! Con escalas de cuerda he aprendido yo a escalar más de una ventana, con ágiles piernas he trepado a elevados mástiles: estar sentado sobre elevados mástiles del conocimiento no me parecía bienaventuranza pequeña, - - flamear como llamas pequeñas sobre elevados mástiles: siendo, ciertamente, una luz pequeña, ¡pero un gran consuelo, sin embargo, para navegantes y náufragos extraviados! - Por muchos caminos diferentes y de múltiples modos llegué yo a mi verdad; no por una única escala ascendí hasta la altura desde donde mis ojos recorren el mundo. Y nunca me ha gustado preguntar por caminos, - ¡esto repugna siempre a mi gusto! Prefería preguntar y someter a prueba a los caminos mismos. Un ensayar y un preguntar fue todo mí caminar: - ¡y en verdad, también hay que aprender a responder a tal preguntar! Éste - es mi gusto: - no un buen gusto, no un mal gusto, pero sí mi gusto, del cual ya no me avergüenzo ni lo oculto. «Éste - es mi camino, - ¿dónde está el vuestro?», así respondía yo a quienes me preguntaban «por el camino». ¡El camino, en efecto, - no existe!
Así habló Zaratustra.
El más feo de los hombres
Y de nuevo corrieron los pies de Zaratustra por montañas y bosques, y sus ojos buscaron y buscaron, mas en ningún lugar pudieron ver a aquel a quien querían ver, al gran necesitado que gritaba pidiendo socorro. Durante todo el camino, sin embargo, se regocijaba en su corazón y estaba agradecido. «¡Qué buenas cosas, decía, me ha regalado este día para compensarme de haber comenzado mal! ¡Qué extraños interlocutores he encontrado! Quiero rumiar durante largo tiempo sus palabras, como si fueran buenos granos; ¡mis dientes deberán desmenuzarlas y molerlas hasta que fluyan a mi alma como leche!» - Mas cuando el camino volvió a
girar en torno a una roca, el paisaje se transformó de repente y Zaratustra
penetró en un reino de muerte. En él peñascos negros y rojos miraban rígidos
hacia arriba: ni una brizna de hierba, ni un árbol, ni el canto de un pájaro.
Era, en efecto, un valle que todos los animales evitaban, incluso los animales
de rapiña; sólo una especie de serpientes feas, gordas, verdes, cuando se
volvían viejas, iban allí a morir. Por esto los pastores llamaban a este valle:
Muerte de la Serpiente. «¡Zaratustra! ¡Zaratustra! ¡Resuelve mi enigma! ¡Habla, habla! ¿Cuál es la venganza que se toma del testigo? Yo te invito a que te vuelvas atrás, ¡aquí hay hielo resbaladizo! ¡Cuida, cuida de que tu orgullo no se rompa aquí las piernas! ¡Tú te crees sabio, orgulloso Zaratustra! Resuelve, pues, el enigma, tú duro cascanueces, - ¡el enigma que yo soy! ¡Di, pues: quién soy yo!» - Mas cuando Zaratustra hubo oído estas palabras, - ¿qué creéis que ocurrió en su alma? La compasión lo acometió; y se desplomó de golpe, como una encina que ha resistido durante largo tiempo a muchos leñadores, - de manera pesada, súbita, causando espanto incluso a quienes querían abatirla. Pero enseguida volvió a levantarse del suelo, y su rostro se endureció «Te conozco bien, dijo con voz de bronce: ¡tú eres el asesino de Dios! Déjame irme. No soportabas a Aquel que te veía, - que te veía siempre y de parte a parte, ¡tú el más feo de los hombres! ¡Te vengaste de ese testigo!» Así habló Zaratustra y quiso irse de allí; mas el inexpresable agarró una punta de su vestido y comenzó de nuevo a gorgotear y a buscar palabras. «¡Quédate!, dijo por fin - - ¡quédate! ¡No pases de largo! He adivinado qué hacha fue la que te derribó: ¡Enhorabuena, Zaratustra, por estar de nuevo en pie! Has adivinado, lo sé bien, qué sentimientos experimenta el que lo mató a Él, - el asesino de Dios. ¡Quédate! Toma asiento aquí cerca de mí, no será inútil. ¿A quién quería yo ir si no a ti? ¡Quédate, siéntate! ¡Pero no me mires! ¡Honra así - mi fealdad! Ellos me persiguen: ahora eres tú mi último refugio. No con su odio, no con sus esbirros: - ¡oh, de tal persecución yo me burlaría y estaría orgulloso y contento! ¿No estuvo hasta ahora siempre el éxito de parte de los bien perseguidos? Y quien persigue bien, aprende con facilidad a seguir: - ¡pues marcha - detrás! Pero es de su compasión - - es de su compasión de lo que yo he huido, buscando refugio en ti. Oh Zaratustra, protégeme, tú mi último refugio, tú el único que me ha adivinado: - tú has adivinado qué sentimientos experimenta el que lo mató a Él. ¡Quédate! Y si quieres irte, impaciente: no vayas por el camino que yo he seguido. Ese camino es malo. ¿Estás irritado conmigo porque hace ya mucho tiempo que hablo y chapurreo? ¿De que yo te dé consejos? Pero tú sabes que yo, el más feo de los hombres,
-
yo soy también el que tiene asimismo los pies más grandes y más pesados. Por
donde yo he pasado, allí el camino es malo. Todos los caminos pisados por mí
quedan muertos y estropeados.
Mas en el hecho de que tú pasases a mi lado en silencio; de que te ruborizases, bien lo vi: en eso he reconocido que tú eres Zaratustra. Cualquier otro me habría arrojado su limosna, su compasión, con miradas y palabras. Mas para esto - no soy yo bastante mendigo, eso tú lo has adivinado - - para esto soy yo demasiado rico, ¡rico en cosas grandes, terribles, en las cosas más feas, más inexpresables! ¡Tu vergüenza, oh Zaratustra, me ha honrado! A duras penas logré escapar de la muchedumbre de los compasivos, - para encontrar al único que hoy enseña “la compasión es importuna - ¡a ti, oh Zaratustra! -
ya sea compasión de un Dios, ya sea compasión de los hombres: la compasión va
contra el pudor. Y no querer-ayudar puede ser más noble que aquella virtud que
se apresura solícita.
Mas entre todas las gentes pequeñas se da hoy el nombre de virtud a eso, a la compasión: - ellas no tienen respeto por la gran desgracia, por la gran fealdad, por el gran fracaso. Yo miro por encima de todos éstos al modo como el perro mira por encima de los lomos de los pululantes rebaños de ovejas. Son pequeñas gentes grises, lanosas, benévolas. Como una garza mira despectivamente por encima de los estanques poco profundos, con la cabeza echada hacia atrás: así miro yo por encima del hormigueo de grises y pequeñas olas y voluntades y almas. Durante
demasiado tiempo se les ha dado la razón a esas gentes pequeñas: con ello se
les ha acabado por dar, finalmente, también el poder - ahora enseñan: “Bueno es
tan sólo aquello que las gentes pequeñas llaman bueno”.
Y “verdad” se llama hoy lo que dijo el predicador que procedía de ellos, aquel extraño santo y abogado de las gentes pequeñas, que atestiguó de sí mismo “yo - soy la verdad”. Desde hace ya mucho tiempo ese presuntuoso hace hinchar la cresta a las gentes pequeñas, - él, que enseñó un error nada pequeño cuando enseñó “yo - soy la verdad”. ¿Se ha dado nunca una respuesta más cortés a un presuntuoso? - Pero tú, oh Zaratustra, lo dejaste de lado al pasar y dijiste: “¡No! ¡No! ¡Tres veces no!” Tú
pusiste en guardia contra la compasión - no a todos, no a nadie, sino a ti y a
los de tu especie.
Tú te avergüenzas de la vergüenza del que sufre mucho; y en verdad, cuando dices “de la compasión procede una gran nube, ¡atención, hombres!” - cuando enseñas “todos los creadores son duros, todo gran amor está por encima de su propia compasión: ¡oh Zaratustra, qué bien me pareces entender de signos meteorológicos! Pero tú mismo - ¡ponte en guardia también a ti mismo contra tu compasión! Pues muchos se encuentran en camino hacia ti, muchos que sufren, que dudan, que desesperan, que se ahogan, que se hielan - También contra mí te pongo en guardia. Tú has adivinado mi mejor, mi peor enigma, a mí mismo y lo que yo había hecho. Yo conozco el hacha que te derriba. Pero Él - tenía que morir: miraba con unos ojos que lo veían todo, - veía las profundidades y las honduras del hombre, toda la encubierta ignominia y fealdad de éste. Su compasión carecía de pudor: penetraba arrastrándose hasta mis rincones más sucios493. Ese máximo curioso, superindiscreto, super-compasivo, tenía que morir. Me veía siempre: de tal testigo quise vengarme - o dejar de vivir. El Dios que veía todo, también al hombre: ¡ese Dios tenía que morir! El hombre no soporta que tal testigo viva.» Así habló el más feo de los hombres. Y Zaratustra se levantó y se dispuso a irse: pues estaba aterido hasta las entrañas. «Tú, inexpresable, dijo, me has puesto en guardia contra tu camino. Para agradecértelo voy a alabarte los míos. Mira, allá arriba está la caverna de Zaratustra. Mi caverna es grande y profunda
y tiene muchos rincones; allí encuentra su escondrijo el más escondido de los
hombres. Y junto a ella hay cien agujeros y hendiduras para los animales que se
arrastran, que revolotean y que saltan. continua... ¿te gusto y te parece interesante? presiona aquí y termina de leerte esta fascinante historia... |
Algunas Reflexiones De Mi Putrida Mente
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